Cuando una persona llega intoxicada por sustancias, no es recomendable ingresarla directamente a un programa de rehabilitación. Antes de iniciar cualquier proceso terapéutico, es indispensable que el paciente reciba una evaluación médica y se encuentre clínicamente estable.
Principales razones
- Riesgo para la salud física
Durante la intoxicación pueden presentarse complicaciones graves como inestabilidad cardiorrespiratoria, riesgo de sobredosis, vómito con broncoaspiración, convulsiones o alteraciones de la presión arterial. En esta etapa el paciente requiere atención médica inmediata. - No puede comprender ni consentir el tratamiento
Bajo los efectos de sustancias, la persona no está en condiciones de tomar decisiones informadas ni de comprender los lineamientos del programa, lo que invalida el consentimiento desde el punto de vista legal y ético. - Aumenta el riesgo de conductas agresivas
La intoxicación puede provocar irritabilidad, impulsividad, confusión o conductas agresivas, lo que pone en riesgo tanto al paciente como al equipo terapéutico y a otros residentes. - Interfiere con la evaluación clínica inicial
La intoxicación altera la conducta, los signos clínicos y los resultados de evaluaciones psicológicas, lo que impide realizar un diagnóstico adecuado. - La rehabilitación inicia después de la estabilización
El proceso terapéutico debe comenzar una vez que el paciente ha pasado por la fase de desintoxicación y estabilización médica.
¿Qué se debe hacer en estos casos?
Realizar una evaluación médica inicial.
Determinar si el paciente requiere observación hospitalaria.
Ingresarlo al programa de rehabilitación solo cuando esté clínicamente estable y orientado.
🌎 Oficina Latinoamericana de Prevención, Investigación y Tratamiento de las Adicciones
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